La consolidación del teletrabajo en España ha trasladado una parte significativa del consumo energético de las oficinas a los hogares. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el gasto eléctrico doméstico puede incrementarse entre un 15% y un 25% en viviendas con uno o más teletrabajadores. Sin embargo, este aumento no es inevitable: con ajustes organizativos y técnicos, es posible mantener o incluso reducir la factura mensual.
Identificar los consumos reales
Antes de aplicar medidas, conviene conocer qué equipos consumen más:
- Ordenador y periféricos: un portátil moderno consume entre 30 y 60 W/h; un sobremesa, entre 150 y 300 W/h.
- Iluminación: las bombillas LED reducen el consumo hasta un 80% frente a las incandescentes.
- Climatización: calefacción y aire acondicionado representan entre el 40% y el 60% del gasto anual en España.
- Modo espera (standby): puede suponer hasta el 10% del consumo total si no se desconectan los equipos.
Estrategias prácticas sin inversión inicial
Algunas medidas requieren solo cambios de hábitos:
- Horarios escalonados: aprovechar las horas solares para tareas de mayor consumo (impresión, carga de dispositivos).
- Ventilación cruzada: reducir la dependencia del aire acondicionado mediante corrientes naturales.
- Regleta con interruptor: centralizar la desconexión de periféricos al finalizar la jornada.
- Configuración de energía: activar el modo ahorro en sistemas operativos y pantallas.
¿Cuándo considerar mejoras técnicas o energía solar?
Si el teletrabajo es permanente, puede evaluarse:
- Instalación de un contador inteligente o monitor de consumo para identificar picos reales.
- Mejora del aislamiento térmico en ventanas y puertas, que reduce la necesidad de climatización.
- Autoconsumo fotovoltaico para cubrir la franja diurna, que coincide con las horas de mayor radiación solar y menor coste de generación.